Educando a #LaPeque

frase-pitagoras-educacion-nic3b1os

Fuente: Google

#LaPeque comenzó a “socializar” con otros niños, a los 7 meses cuando entró a guardería, era la más pequeña del salón, una bebé inquieta, pero en general obediente y tranquila. Pasó sólo 3 meses allí y comenzaron las vacaciones escolares.

Comenzó el siguiente año escolar, y ya era una niña de un año que caminaba, posesiva, de carácter fuerte, que me mordía cada vez que algo no le gustaba y que en la primera semana de clases mordió un compañero.  En esa época sometía a su hermana que entonces tenía 8 años, y en cada reunión con amigos o familiares, debíamos estar detrás de ella, cuidando a los otros niños de sufrir una posible agresión.  Fue así como comenzaron nuestros problemas como padres, ya que siempre ha sido una niña fuerte y a quien le gusta hacer su voluntad.  En esa época, llegamos por primera vez a la orientadora de la guardería quien nos dio algunos consejos, de los cuales, recuerdo que tomamos sólo los que nos parecían acorde con la crianza respetuosa que practicamos en casa.

El tiempo ha pasado, y esa niña ha crecido, hoy es una niña de 2 años y 4 meses, bastante mandona, pero colaboradora y amorosa.  De tanto repetir el sermón: “mi vida, así no, cariiiiiiiiiiiiiiñooooooo” y tomar su mano para acariciar a lo que le había pegado/mordido/maltratado, creo que lo ha aprendido bien, tan bien, que ahora es un poco, la otra cara de la moneda…

No puedo decir que es la niña más dócil del mundo, porque no lo es, y menos porque está atravesando lo que he llamado la “bebe-adolesencia” esa adolescencia sin hormonas, donde a pesar de ser una bebé todavía, siente que puede hacerlo todo y además sola! :O, que puede perder la paciencia en segundos y pegar y escupir a su cuidador (llámese mamá, papá, abuela, etc, menos a la maestra, a esa ni con el pétalo de una rosa) y al siguiente, estar como si nada ha pasado. Que a veces me saca de mis casillas, debo respirar profundo y recordar absolutamente todo lo que he aprendido de crianza con amor para no darle un “taste quieto” como dicen en mi tierra y esa costumbre de escupir, que aún no tengo ni la menor idea de donde lo ha aprendido, y que he tratado por todos los medios de que entienda que no se hace.

El fin de semana, unos amigos nos invitaron a su iglesia, aunque no suelo asistir a ninguna, son unos buenos y grandes amigos a quienes acercarse a Dios de ésta manera les ha ayudado mucho a su vida familiar, y pues, con la situación emocional tan fuerte que estamos atravesando (puedes saber más aquí), no me negué a la invitación.

Cuando terminó el servicio (llamado misa para los católicos), tuvimos que esperar un poco, #LaPeque y la hija de mis amigos se pusieron a jugar con otros niños.  De repente, viene #LaPeque a decirme que una niña la escupió, le pregunté quien había sido y fue corriendo a señalarla.  Era una niña de dos años igual que ella.  Yo le dije el sermón de siempre: “dile a la niña que eso no se hace, que es feo, que se da cariño”.  Mi chiquita fue y cuando le estaba diciendo, lo que recibió fue un golpe en la cara con el lápiz que ésta niña tenía en su mano.  Y yo vi absolutamente todo! Volteé a mi alrededor a ver donde estaba la madre de la niña y no vi por ninguna parte, así que tomé cartas y me acerqué a la niña a hacer un llamado de atención con amor.  Nadie se enteró, ya que los padres no aparecieron por todo eso y yo tragando mi rabia, consolando a mi hija.

Aún siento mucha rabia por ese episodio, porque educar con amor a mi hija, ha implicado bastante sacrificio de mi parte, porque soy muy impulsiva y tiendo a “soltar la mano”, pero he corregido porque no quiero que mi hija sea como yo, pero de que me sirve, si andará por la calle encontrándose niñ@s como ést@s, con padres como esos.

Entonces, ¿como enseño a mi hija que con violencia no se llega a nada, pero que también en ocasiones es necesario defenderse? Y sé que para ella, quizá aún será muy complicado identificar esas ocasiones en las cuales debe defenderse.  Pero, no quisiera que ésto se repita.

Anuncios