Hace un mes…

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Fuente: Google

Ya se cumplió un mes desde que papá partió unos cuantos kilómetros al sur y nos quedamos #LaPeque, #nuestroperro y yo en casa… A veces mi madre se ha quedado en casa, otras pocas yo en la suya, pero en general, solos los tres.

He pensado mucho en que vivo más o menos como una madre soltera y aunque siempre he sabido que son admirables, hoy ratifico que son admirables e increíbles, yo apenas tengo un mes sola y muchas veces he sentido que no puedo con todo, la casa, el trabajo (ya comencé a trabajar después de las vacaciones más largas que he tenido), el perro, la niña… Woowww, la niña!

Ayer saliendo de buscarla y camino a casa, me preguntó por papá… Desde hace varios días no lo hacía.  Mantuvimos una pequeña conversación que me dejó bastante asombrada.

– Mami, ¿y papi?

– Trabajando hija.  Pronto nos vamos a ver, vamos a poder besarlo y abrazarlo. ¿Quieres besar y abrazar a papi?

– ¡Si!… ¿Mañana?

– No hija, mañana no, pronto

– ¡Nooooo! ¡Pronto no! ¡Mañana!

– Ok. Mañana

Mi respuesta fue siguiendo la corriente, antes de crear un conflicto, total, sabía que “mañana” toda esta conversación ya se habría olvidado… Aunque yo, hoy aún la recuerdo y sé que no podré olvidarla.

Este mes se puede resumir en: Papá emigró… #LaPeque, #nuestroperro y yo… Sobreviviendo.

#ElBuenPadre ha emigrado

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Color Aditivo de Carlos Cruz-Diez, Aeropuerto Internacional de Maiquertía. Fuente: Google

Si, se fue y yo no se ni por donde comenzar a escribir…

El 4 de enero partió, bastante triste, preocupado, pero con muchas expectativas.  Y en Venezuela quedamos #LaPeque, nuestra mascota y yo. Esa despedida fue, comparable a un duelo. No importaba que seria temporal, simplemente no me quería despedir.

Luego de la despedida, tenia terror de llegar a casa y no encontrarlo. De ver las pertenencias que había dejado.  De sentir su espacio vacío.  Pero, debía ser fuerte.

Han pasado casi 20 días desde entonces y aún no he logrado asimilarlo. Tengo casi 20 días sin saber lo que es dormir una noche entera, sin mi ayuda, apoyo y compañía, pero sacando fuerzas del poder de Dios para sobrellevar su ausencia temporal. A veces me siento perdida, desenfocada, sobreviviendo, con ganas de llorar, de gritar. Luego, recuerdo que es temporal,  que su ausencia es el primer paso para una mejor calidad de vida para todos, y me calmo.

#LaPeque ay mi Dios… llevo 20 días descubriendo lo increíblemente madura que es, a sus escasos 2 años, y también lo mucho que me necesita calmada, centrada, enfocada.

Al 2do día sin papá, estábamos clasificando la ropa para lavar,  #LaPeque es muy colaboradora y su frase favorita es “quiero ayudar”, así que me estaba ayudando en esta actividad que hacía junto a #ElBuenPadre.

De repente, sin razón aparente, bajo su cabeza y comenzó a llorar, de una forma que jamás había visto, lento, silencioso, no entendí que había pasado y preocupada la tome y le pregunte si se había aporreado, movió su cabeza con un “no”, si se había asustado con algo, y nuevamente movió su cabeza negativamente. En ese momento comprendí que simplemente, extrañaba a su compañero de clasificar la ropa para lavar: papá. Así que sin dudarlo, le pregunte si estaba triste, y con su cabeza me dijo “si”.  Triste! Si señor! Me bebé, mi chiquita de apenas 2 años y 3 meses me había dicho que se sentía triste!  La abracé fuerte y lloramos.  Comencé a cantar una alabanza y nos calmamos… esa noche pensé,  ufff! Lo que viene es rudo!

Son muchas las cosas que han pasado en casa, #LaPeque esta irritable, sensible, a menudo me pregunta si estoy triste, si papá esta triste.

Como madre, no quiero que mi hija sufra por una decisión que hemos tomado,  sin siquiera consultarle,  así que comencé a ocultar y negar lo que estaba sintiendo, a decirle que mamá estaba feliz, que papá estaba feliz y trabajando.  Pero todo empeoraba, sus pataletas y berrinches fueron en aumento, sentía que no podía con la situación.  Colapsé cuando una mañana, dejándola en su salón,  la maestra me preguntó si habíamos comenzado en casa el control de esfínteres. Pensé que ahora eso también iba a ser una presión para #LaPeque y decidí pedir una cita con la orientadora de la guardería.

Se dio la cita, en presencia de la maestra porque así lo había solicitado, les expliqué, comprendieron y me dieron sus opiniones y recomendaciones para sobrellevar la situación que estamos atravesando.  Ya no más ocultar sentimientos, vivimos de cierta forma un duelo, así que esta permitido llorar, estar triste,  sentir miedo, rabia, esta permitido sentir, y vivir lo que necesitemos para poder cerrar un ciclo y abrir el siguiente: convertirnos en una familia de emigrantes.

¿Alguien por acá ha vivido algo similar? Estoy segura de que un/a lector/a con experiencia previa me entendería perfectamente.

Ah, por cierto, feliz año nuevo para tod@s!