Más que pedir, debo agradecer…

gracias_Dios

Fuente: Google

Ya pasaron 3 meses desde que #ElBuenPadre emigró.  Nosotros seguimos en Venezuela.  Por una cosa u otra, se ha retrasado nuestro viaje, particularmente marzo ha sido un mes caótico.  Comenzó abril y espero que sea más calmado, no quiero volver a sentir que pararé en un manicomio.

Han pasado tantas cosas…

#LaPeque dejó los pañales durante el día, lo cual ha sido un gran alivio.  El conseguir pañales en mi país es una tarea realmente dura, en muchos lugares le venden sólo a papá y mamá, presentando la partida de nacimiento, así que, me tocaba sola ésta titánica tarea.

Con ayuda de mi madre, amigos y familiares he sobrellevado las dos primeras hospitalizaciones de la vida de #LaPeque, sobreviviendo a la escasez de medicinas y demás insumos que actualmente vive mi país.

#LaPeque, con una fiebre muy alta, convulsionó en mis brazos.  Éste momento que parece una pesadilla que quisiera olvidar, ha quedado grabado en mi mente, alma, subconsciente y consciente.  Después de eso, un simple quebranto ya no es igual.

También, contrajo una fuerte infección intestinal en la guardería que me ha obligado a no llevarla desde hace más de un  mes, optando por los cuidados de mi madre, quien está literalmente presa en casa con ella.

Murió la perrita a quien le di hogar hace 5 años, ya estaba viejita cuando llegó a mi familia, ciega y sorda desde al año pasado, recién le descubrieron un tumor en el páncreas y estaba sufriendo muchísimo.  Cruzó el arco iris y ahora está en el cielo de los perritos.

Así terminó marzo… Y comenzó abril con una nueva yo, aunque agotada, más fortalecida. Consciente de lo fuerte y poderosa que soy, incluso en las situaciones más difíciles.  Una mujer con una fe renovada, confiada en Dios y segura de que puedo con esto y más. Agradecida con Dios y con todas las personas que nos han apoyado en estos duros momentos. Después de llorar, orar y casi volverme loca, las medicinas llegaban de las maneras menos pensadas, de gente que ni siquiera conocía, manos bendecidas que llegaban con las cosas que mi hija necesitaba.

Abril me trajo la bendición de poder comprar el kennel (jaula viajera para mascotas), donde podré llevarme a mi otro perrito a nuestro nuevo destino.  Lo compré a menos de la mitad de lo que cuestan actualmente, una historia larga, pero llena de bendiciones. Porque emigrar sin hijo perruno nunca ha sido opción.

Comencé a trabajar nuevamente, luego de más de un mes de pediatras, clínicas, neurólogo, gastroenterólogo, etc, etc, para recuperar a mi hija de todo lo que le sucedió.  Estar en la oficina, me ayuda a distraerme, descansar de casa, y aunque suene cruel, necesitaba un respiro lejos de #LaPEque.  Sé que quienes tienen hijos me comprenderán.

Aprendí que hasta lo malo que sucede nos deja aprendizajes, en este caso, entre otras cosas, he aprendido a autocontrolarme, conocerme, aceptarme y quererme un poco más.  A tener paciencia y saber esperar en Dios, él sabe cual es el momento exacto para todo.

Gracias marzo, a pesar de lo caótico que fuiste.  Gracias Dios, por todas tus bendiciones.

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