No sólo mamá, también soy madrastra

Madrastra malvada de Blancanieves Fuente: Google

Madrastra malvada de Blancanieves
Fuente: Google

Hace exactamente 1 año y 9 meses que me convertí en madre… Pero desde hace mas o menos 7 años, soy madrastra de una pequeña que nunca me ha llamado así, sino siempre por mi nombre.

Soy una madrastra distinta a las que aparecen en google cuando buscas el término: madrastra, pero madrastra al fin, porque cuando decidí unir mi camino con mi compañero de viajes, venía de una separación con una retoña.

Me tocó ser madrastra muy joven, sin pensar aún ni siquiera en tener hijos o establecer una unión. Fueron comienzos bien difíciles, que no le deseo a nadie tuve que madurar cosas que jamás había imaginado que viviría, y debo confesar que, aún hoy debo madurar muchas cosas más.

Cuando los hijastros son bebés, no causan ningún problema, por lo menos a mi siempre me han gustado los niños y tener uno cada 15 días, al que no tenía que cambiarle pañales, ni estar pendiente de qué comerá, si se bañó o no, era genial. Los problemas vienen del resto de las personas. La “ex” por ejemplo, que al principio parecía no aceptar que el padre de su hija tiene una vida y una pareja nueva y que todavía en uno que otro momento echa su varillita; la familia de mi compañero de vida, que nombraban en conversaciones a la “ex”, tantas veces que llegué a pensar que era apropósito; la suegra, que tiene en su cuarto (aún 7 años después), la foto del matrimonio eclesiástico su hijo con la “ex” y así un sin fin de cosas que hay que superar y saber manejar, pero lamentablemente la vida no nos prepara para eso.

Cuando mi hijastra creció y aprendió a hablar, repetía todo lo que su mamá decía de mi, bueno o malo (sinceramente no recuerdo haber escuchado nada bueno), ahí fue cuando me enteré de cuan bruja puede llegar a ser la “ex” y fue cuando se frustraron mis intenciones de llegar a establecer una sana convivencia con ella, porque ya sé dejó ver la clase de persona que es, lo que es capaz de decir, y de llegar incluso a envenenar la mente de su pequeño tesoro en mi contra, resultando ser ella, la verdadera bruja de la historia.

Cuando la hijastra se enferma, cuando tiene actos en el colegio, cuando cumple años, son momentos que como madrastra debes vivir y compartir con tu pareja, si él reclama tu compañía (sino aprovecha y sal corriendo).  Hay que tragar fuerte y estar juntos incluso en momentos en los que no tienes muchas ganas de estar. Cuando viene a nuestra casa, aproximadamente cada 15 días, hay que recibirla como un miembro más de la familia, enseñar a #laPeque a querer y compartir con su hermana, ayudarla a canalizar sus ataques de celos y tratar de pasar un fin de semana sin tanto estrés (yo sigo sin lograrlo), pero bueno, poco a poco, pido a Dios que mejoren las cosas.

Para terminar este post, debo agradecerle a Disney la connotación negativa que lleva intrínseca la palabra “madrastra”. Nunca entenderé la necesidad de etiquetarnos. No todas somos así.

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2 pensamientos en “No sólo mamá, también soy madrastra

  1. Hola! yo también fue madrastra antes que madre y la verdad no me considero mala, al contrario, por muchos años fui hasta boba. De todas maneras en un rol que no le deseo a nadie, sobretodo porque uno es un nie… ni es mamá, ni es amiga, ni tiene derecho a reclamar u opinar, pero tiene una chorrera de responsabilidades. Saludos!

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