Por pasear #nuestroperro, víctima del hampa

Primero que nada, debo dar gracias a Dios, por permitirme regresar a este espacio a escribir.  A relatar este terrible momento que quedará grabado en mi memoria por siempre.

Eran cerca de las 3 p.m. de ayer domingo, íbamos saliendo en familia a un compromiso, pero como ya es costumbre, antes de salir hay que pasear #nuestroperro para que haga sus necesidades.  Generalmente, vamos solos él y yo, ayer gracias a Dios no fue distinto.

No nos alejamos mucho de las residencias, lo solté y se fue a la montaña de tierra de siempre (restos de unos grandes movimientos que hizo hace unos meses una constructora y dejó todo así), a oler todo y hacer sus cositas.  En eso veo una moto que sube en la cuadra siguiente, el motorizado me vio.  Luego escucho como la moto se regresa, se me acerca y colocándose su mano atrás (como para agarrar una pistola), me dice:

Bueno mami, tu me dices si lo quieres fácil o difícil, yo solo quiero tu celular.

Yo, con asombrosa tranquilidad, abrí mis brazos en señal de vacío y le dije que no tenía nada.

Me dijo: –Dame dinero.

Yo de nuevo muy tranquila, le dije: –No tengo nada, solo salí a pasear el perrito.

El sujeto dijo entonces: –Voltea y no mires, que me voy.

Yo por supuesto hice caso.

Hizo una pausa y dijo: –No me vas a sapear, ¿verdad?.

Indignada por la estúpida pregunta, volteé de nuevo a verlo y le dije: –¿Cómo voy a hacerlo?.

A lo cual contesto: Bueno, no sé, pero ¡VOLTEAAAAA Y NO ME MIRES!.

En ese momento pasaron por mi cabeza, los millones de titulares que he leído de noticias como “Matan sin robar”, “Lo mataron por tener nada que robarle”, “Golpearon por no tener pertenencias valiosas”, etc, etc.

En ese momento temí por mi integridad y mi vida, no sabía si de verdad el sujeto se iría sin hacerme nada, ¡no sabía nada!, era como si mi bienestar estuviera en sus manos.  Fue terrible, comencé a caminar, dándola la espalda, mi perrito me siguió, no supe si se fue, no escuché nada más. Reaccioné cuando temblando buscaba las llaves para entrar a las residencias.  Me temblaba el cuerpo entero y contenía con todas mis fuerzas las ganas inmensas de llorar.

Fue cuando vi a mi compañero de vida, #elbuenpadre de mi hija, que descargué un poco los nervios, me abrazaba fuerte mientras me decía que me calmara porque #lapeque me estaba viendo.

Entiendo que las noticias en mi país relatan cosas más graves que lo que me sucedió. Muchos pensarán “es que no te pasó nada” y tendrán sus propias historias para contar, quizá peores.

Y es que en realidad, no pudo quitarme nada material, porque no llevaba nada conmigo, estoy bien físicamente hablando, porque sicológicamente, es otro tema.

Mi perrito, ya puede olvidarse de volver a oler y correr en esa montaña y yo de caminar con él por los alrededores de las residencias, no nos queda otra que afianzar más el “auto toque de queda en el que vivimos cada día, sin importar la hora, día o lugar.  Toda Venezuela está igual.

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2 pensamientos en “Por pasear #nuestroperro, víctima del hampa

  1. Qué pena por lo que pasaste querida y por lo que esta pasando en tu país, tengo amigas con sus familias en Venezuela que están viendo como traerlas a USA porque la inseguridad y la delincuencia están a la orden del día. Ya imagino por lo que pasaste y el miedo que sentiste pero lo manejaste muy bien y serena. Te comento que soy peruana y aunque vivo en USA siempre pasan las peores noticias de mi país pero yo estuve ahi hace poco y felizmente no me paso nada, en el caso de mi país y sus ciudades generalmente la delincuencia depende de las zonas por la que vive o estas, aunque siempre hay sus excepciones, igual no debería existir, y sabemos que en tu país depende de otros motivos. Fuerza querida, tu país esta en las oraciones de todos los Latinos para que la paz llegue nuevamente. Me encanto leerte y visitar tu blog, espero sigamos en contacto. Un abrazo y

    ¡FELIZ DIA!ॐ
    http://mamaholistica.com

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    • Gracias por tus palabras, pero sobre todo por tus oraciones.
      Estamos atravesando una situación bastante dura en muchos aspectos, solo que la inseguridad es un factor clave. Vivo con miedo, y lo más triste de todo es que sé que no soy la única. Hay que estar con Dios siempre agarrado de la mano y encomendarse a Él antes de salir de casa.
      Seguimos en contacto. Un abrazo con sabor venezolano.

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